Gracias a la bendición del Señor, la congregación ha crecido en número hasta ser un grupo cercano a las mil cuatrocientas personas. Al rebasar la capacidad del templo, estamos orando a nuestro Dios, y creyendo que Él nos proveerá un lugar suficientemente grande para congregarnos de manera que todos lo asistentes puedan tener un asiento, un lugar donde guardar su carro, y que muchas personas más vengan a los pies del Maestro y le acepten como su Señor y Salvador.
Nuestra Visión
Que los habitantes de los barrios del sur, de la capital, sean transformados por la Palabra poderosa de Jesucristo, de tal manera, que la imagen de estos lugares considerados marginados, y peligrosos, cambie para la gloria de Dios.
Es por eso, que cada día trabajamos para que las personas que se unen a esta congregación, crezcan en el conocimiento de Jesús y en la comprensión de la sana doctrina, por medio de la predicación a la luz de la Biblia, tanto en los cultos, como en el Centro de Formación Ministerial (para obreros), ya que creemos firmemente que quién transforma las vidas, es el Espíritu Santo a través de las Escrituras.
Historia
Catorce años atrás, el Señor responde la petición del corazón de un pastor, quien durante siete años había orado continuamente. Su oración: un lugar cerca de la urbanización de Zorobarú, para levantar un templo donde se predique acerca de Jesús.
Es entonces cuando una pareja de misioneros norteamericanos, Jerry y Mamie Robert, compran un terreno en San Sebastián, con el fin de levantar una iglesia; sin embargo necesitaban a alguien como pastor local para que dirigiera la obra, es por esto, que consultan al pastor Rodolfo Sáenz (superintendete de las Asambleas de Dios en ese momento), acerca de quién podría ser la persona indicada; Dios propone a través del hermano Rodolfo, el nombre del pastor Geovanny Calderón, quien acepta esta ardua tarea al lado de su esposa Cecilia, y su hijo Jonathan; además de un grupo fiel de veinticinco personas, que conformaban la iglesia llamada “Padre, Hijo y Espiritu Santo”, misma que se ubicaba, en aquel tiempo, en Plaza Víquez.
Estos hermanos, sin dudar, inician limpiando el terreno, que era un lote valdío donde abandonaban motocicletas, para luego colocar una carpa. Se adiciona un equipo más de misioneros, y en conjunto evangelizan los sectores de alrededor: La Cañada, Zorobarú, Los Olivos, Las Margaritas, Paso Ancho y López Mateos. Fue el 16 de enero de 1992, cuando se abren las puertas del Templo Cristiano El Tabernáculo, contando aproximadamente con quince bancas de madera, un atril sobre un paredón de tierra como plataforma, y una guitarra con una pequeña planta, para acompañar los cantos durante los cultos.
Seis u ocho meses después, con la ayuda de otros hermanos, también norteamericanos, se levantan las cuatro paredes del templo, sin techo y sin ningún otro detalle de construcción, que más adelante se realizarían gracias a la ayuda del Señor. Esta edificación lograría albergar a quinientas personas sentadas.
Años más tarde, a causa de las circunstancias difíciles que los niños de la Escuela Dominical pasaban, al estar ubicados en galerones de latas y madera, para recibir las clases, se empezó la contrucción de un edificio de tres pisos, para alojar a los pequeños cuando eran instruidos.
Actualmente, contamos con diecisiete espacios para aulas, además, oficinas para uso administrativo, sala de sesiones, un pequeño estudio de grabación, comedor y cocina amplios. Gran parte de la construcción esta terminada; sin embargo, aún faltan muchos de los detalles necesarios, como pintura y pisos, en el tercer piso del edificio, que con la ayuda del Señor sacaremos adelante.


